Una cola que ya no existe
El mostrador de atención informática del centro comercial de la calle Uría cerró el viernes 25 de septiembre a las 14:10. Lo hizo sin cartel previo y sin que la dirección hubiera comunicado nada a los clientes habituales. Ese día, once personas esperaban turno para renovar el certificado digital y para imprimir justificantes de vida laboral.
Cuando llegaron al mostrador, una hoja tamaño A4 anunciaba el cierre definitivo, y detrás de la persiana metálica ya no quedaba nadie para explicar qué pasaba con las citas que muchos vecinos habían pedido por teléfono durante la semana anterior. El servicio llevaba abierto desde 2011 en la segunda planta, junto a la sección de electrónica, con cinco trabajadores que atendían sobre todo a vecinos del centro y de El Llano que no tienen ordenador en casa, que no manejan la firma electrónica o que simplemente necesitan una impresora para presentar un recurso en plazo. Allí se hacían trámites con la sede electrónica del Principado, con la Agencia Tributaria y con la Seguridad Social. También se imprimían documentos y se escaneaban expedientes para presentarlos después en registro.
«Vine a que me ayudaran con la cita del médico y me encontré la persiana bajada», cuenta Amparo Suárez, de 71 años, vecina de la calle Puerto Sanz. «Yo no tengo impresora ni sé manejarme con el móvil. ¿Dónde voy ahora?», añade.
Nadie supo responderle. En la planta baja del mismo edificio, tres personas preguntaron esa mañana por el mostrador cerrado.
Lo que cambia para el barrio
La clausura deja al centro de Gijón sin un punto presencial de apoyo digital a menos de diez minutos andando. El siguiente más cercano está en el Centro Municipal de El Coto, a 2,4 kilómetros. Para llegar hay que tomar la línea 12 del autobús urbano, que pasa cada veinte minutos y tarda trece en cubrir el trayecto, un viaje que para una persona mayor con problemas de movilidad puede convertirse en una mañana entera entre la ida, la espera y la vuelta.
Las asociaciones de vecinos del Centro y de El Llano han empezado a recoger firmas. A las 48 horas del cierre ya sumaban 1.340 adhesiones, según los datos que maneja la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón. La previsión es entregarlas en el registro del Ayuntamiento antes del 10 de octubre. «No pedimos que vuelva el mostrador tal cual estaba», explica Lucía Menéndez, portavoz de la asociación vecinal de El Llano. «Pedimos que alguien explique cómo se cubre ese servicio, porque la brecha digital no se arregla con una aplicación», sostiene. Menéndez recuerda que en el barrio viven 4.870 personas mayores de 65 años.
Quién atendía y qué se hacía allí
El servicio lo prestaba una empresa externa con cinco personas en plantilla. La plantilla atendía una media de 62 consultas diarias, según los registros que maneja el comité. La mayoría eran renovaciones de certificados digitales, presentaciones de recursos y descargas de informes de vida laboral. Carmen Torres, de la asociación vecinal del Centro, señala que el cierre se comunicó «por teléfono y con dos días de antelación» al personal.
La empresa no ha explicado públicamente los motivos. Este periódico intentó contactar con la dirección del centro comercial por teléfono y por correo electrónico entre el lunes 28 y el miércoles 30 de septiembre, con llamadas repetidas en distintos horarios de mañana y tarde, mensajes en el contestador y un correo de seguimiento. No hubo respuesta.
Alternativas que no cubren lo mismo
La Biblioteca Pública de Asturias, en la avenida de Roma, ofrece conexión wifi y ordenadores con cita previa. Sus seis puestos informáticos están ocupados casi todas las tardes.
La sala abre de lunes a viernes, de 9:00 a 20:30, y los sábados hasta las 14:00. No hay personal que ayude a tramitar. En el Centro Municipal de El Coto hay un punto de inclusión digital con dos técnicos, que atiende de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y solo con cita, pedida por teléfono o en la propia oficina. La lista de espera para una primera cita ronda los doce días, según confirmó una de las técnicas.
El próximo paso
Las asociaciones vecinales han pedido una reunión con la concejalía de Participación Ciudadana. También quieren que el asunto llegue al Pleno de octubre. La recogida de firmas continúa en comercios de la calle Uría, en la plaza del Parchís y en la sede de la asociación de El Llano.
Mientras tanto, quienes acudían al mostrador buscan alternativas. Amparo Suárez dice que irá a El Coto «si le dan cita antes de que acabe el mes».
Otras personas preguntan en locutorios y gestorías del barrio. Los trámites siguen ahí, pero el sitio donde se hacían ya no está.