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La inspección de fibra en El Llano deja 41 portales sin servicio y abre un plan de trabajo hasta diciembre

Técnicos de la operadora mayoritaria recorrieron entre el 14 y el 29 de septiembre cuarenta y una fincas del barrio de El Llano. Midieron la señal real que llega a cada vivienda. El resultado: 218 hogares por debajo de lo contratado y tres armarios de calle sin revisar desde 2019.

Lo que apareció en la escalera del número 28

La inspección empezó un martes a las 8:40 en el portal del número 28 de la calle Río San Pedro.

Un técnico subió con un medidor de potencia óptica y una libreta, y a los veinte minutos ya tenía la primera cifra incómoda: en el cuarto piso la señal llegaba a -29,4 dBm, un valor que deja el servicio en el límite y que explica los cortes que la vecina venía sufriendo desde marzo sin que nadie le hubiera dado una respuesta clara por teléfono.

Nieves Álvarez tiene 71 años. Pagaba 600 megas.

No era un caso aislado. Los datos de las dos semanas de trabajo señalan 218 viviendas con velocidad por debajo del 70 % de lo contratado, repartidas en 41 portales de El Llano, La Calzada y el entorno de la avenida de la Constitución. En 17 de esos portales el problema estaba en el tramo interior. Ese tramo va desde la arqueta hasta el router. Casi nunca se toca. Carmen Torres, responsable de recepción en Implexmode, atendió 63 llamadas de vecinos durante esos quince días. La queja más repetida no era la velocidad, sino la falta de aviso.

Lo que apareció en la escalera del número 28

Tres armarios que cumplieron siete años sin revisión

El grueso del problema no vive en las casas. Vive en la calle.

Los técnicos localizaron tres armarios de distribución en la zona de El Coto y Montevil cuya última revisión documentada es de 2019, según las etiquetas que aún se leen en la chapa interior, y en uno de ellos, junto al colegio público, había ocho puertos con polvo y humedad acumulados.

La fibra no se rompe sola: se degrada por empalmes mal cerrados, por curvas demasiado apretadas y por cajas que llevan años soportando la lluvia de octubre sin que nadie abra la tapa, de modo que un puerto sucio no da error en el panel de la operadora pero resta señal a toda la derivación que cuelga de él.

El informe provisional habla de 1,8 kilómetros de cableado interior revisado y de 34 empalmes rehechos. La cifra parece pequeña para un barrio de 11.000 habitantes. No lo es. Cada empalme rehecho devuelve entre 1,2 y 2,1 dBm a las viviendas que dependen de él, y eso se nota en la primera medición de la tarde.

María Ramos, responsable de trabajos, explica que la mayoría de las intervenciones se resolvieron en la misma jornada. Otras necesitaron dos visitas. Primero hay que medir. Después, volver con el material adecuado.

Qué cambia para quien teletrabaja en La Calzada

En la calle Aragón, a dos pasos de la estación de cercanías, viven varios profesionales que dependen de la conexión para trabajar. Uno de ellos, Sergio Peláez, consultor de datos, midió durante agosto caídas de sesión de entre cuatro y once minutos, casi siempre entre las 19:00 y las 21:00. Su queja formal fue una de las 63 registradas.

El patrón se repite en el entorno de la avenida de la Constitución y en las calles cercanas al mercado de El Llano, donde la degradación empeora cuando más gente usa la red, y no es un fallo total, y por eso tarda en detectarse, porque es una pérdida lenta que el usuario atribuye a su router viejo o a la pared de por medio.

Para los hogares afectados, el cambio práctico es una visita técnica con cita previa. En los casos más graves, la sustitución del tramo interior. La operadora asume el coste cuando el fallo está en su red. Cuando el deterioro está dentro de casa, la reparación corre por cuenta del usuario. Conviene pedir presupuesto antes de que nadie toque nada.

Rocío Hernández, de almacén, ha preparado 90 kits de latiguillos y rosetas para las visitas de octubre. El material se entrega al técnico en la propia puerta, con albarán firmado.

La parte que no se ve: administradores y comunidades

Cuarenta y una fincas significan cuarenta y una comunidades de vecinos, y no todas responden igual, porque dos administraciones de fincas de la zona confirmaron por teléfono que habían recibido el informe y que lo llevarían a la próxima junta, mientras que otras tres no habían contestado el 30 de septiembre.

El cuello de botella no es técnico. Es de permiso.

Para intervenir en un tramo común hace falta autorización de la comunidad. Una junta se convoca con seis días de antelación como mínimo. Si no hay quórum, se repite. El portal espera otro mes. Antonio Sánchez, de compras, señala que los pedidos de cable y conectores se hicieron el 22 de septiembre y llegaron en cuatro días. La logística no está frenando el plan.

El calendario hasta diciembre

El plan aprobado contempla tres fases. La primera, ya en marcha, cubre 14 portales de El Llano y termina el 24 de octubre. La segunda atiende 16 fincas de La Calzada entre el 3 y el 21 de noviembre. La tercera deja las 11 restantes para la primera quincena de diciembre, con margen para repetir visitas fallidas.

Las citas se gestionan por teléfono en el 985 696831, de lunes a viernes entre las 9:00 y las 18:00, y el sábado de 10:00 a 14:00, y el domingo no hay atención, así que Lucía Jiménez, responsable de atención al cliente, recomienda tener a mano el número de contrato y el DNI del titular para agilizar una gestión que de otro modo se alarga varios minutos por llamada.

Queda un asunto sin cerrar. Los 34 empalmes rehechos no explican por sí solos las 218 viviendas afectadas. El informe final, previsto para enero, dirá si hace falta renovar algún tramo completo de cableado.

En la calle Aragón, a dos pasos de la estación de cercanías, viven varios profesionales que dependen de la conexión para trabajar.

Antonio Sánchez, Compras